GALLINAS SUREÑAS
(tronco Utrerano)
Capas morucha; negra; ceniza; franciscana; y ahora platas y blancas
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| ORIGEN DE ESTA AFICIÓN *About this hobby* La Gallina Sureña (de tronco “Utrerano") es una buena ponedora. El huevo representa la fuente de proteína natural de mayor valor biológico y tanto para nosotros como para nuestras perras gestantes este alimento representa un aporte de gran valor. Esta circunstancia unida a nuestra filosofía de vida y a la belleza de una raza avícola autóctona milenaria, nos hizo involucrarnos en la cría y mejora de este legado genético de la avicultura. En la comarca de Utrera – donde estamos afincados en la actualidad - existía fama por sus gallinas de corral ya desde tiempos remotos: Cartagineses y Romanos dejaron huella de su presencia en mosaicos y literatura, aunque fueron los árabes quienes más interés pusieron en el estudio y aprovechamiento culinario y productivo de esta estirpe avícola Mediterránea. Ya a mediados del siglo XX (1889-1974) fue D. Joaquín del Castillo Sanchez en su granja de Santa Matilde, el mayor impulsor de esta raza. Reuniendo un nutrido grupo de gallinas de corral de la Campiña, fue seleccionando sobre la base de su productividad, rusticidad y morfología. Pronto se establecerían los colores más típicos y en el año 1946 se aprueba el primer patrón racial de la raza “gallina Utrerana”. En la década de los 70, la explotación comercial de la raza sufre un declive debido a la competencia de razas foráneas más productivas. No obstante, la rusticidad, versatilidad y belleza de nuestra estirpe autóctona, siempre prevalecieron y fueron cualidades apreciadas por los campesinos de la comarca, que aunque de manera anónima o aislada, conservaron buena parte de este caudal genético en sus corrales domésticos. En efecto, nuestras gallinas autóctonas contaron con características a su favor: adaptabilidad a temperaturas extremas y dietas diversas; mayor resistencia a enfermedades y parasitosis; buen nivel de puesta a largo plazo (menos intensa que la industrial pero más longeva); excelente controladora natural de diferentes plagas – insectos, orugas, roedores, etc. .- y magnífica integración al medio de “explotación” al aire libre. Todo lo cual hace que la consideremos como una raza ideal para explotaciones “ecológicas”. La ausencia de un mecenas que relevara públicamente la labor selectiva de su referido precursor, supuso el declive de esta raza, que llegó a considerarse “extinta”. No así su tipo o tronco originario y por supuesto, no gran parte de sus genes, los cuales bien fusionados entre otras estirpes o conservados en corpúsculos de poblaciones aisladas, siguieron reivindicando su derecho a perpetuarse entre buena parte de los corrales y parcelistas de sus entornos tradicionales de distribución geográfica. En este punto, un grupo de avicultores inicia la recuperación de esta estirpe unificando criterios desde la denominación “Andaluza Sureña” : se selecciona inicialmente bajo el patrón de la “Utrerana”, hasta lograr su reconocimiento oficial. Nuestro primer contacto con la raza se produce de la mano del Sr. Jose Luis en la “Feria de ganado de los Palacios”, donde a principio de los 90 adquirimos un primer lote de cría junto con nuestra gran amiga ya tristemente fallecida Mercedes Díaz Parra (Jueza canina Internacional por la RSC). Posteriormente adquirimos una finquita en Utrera y fusionamos nuestro lote inicial con un nutrido grupo que conservaba celosamente desde los años 70 el anterior propietario de la finca, (el Sr. D. Fernando Lobato), quien venía practicando un rudimentario pero eficaz método de selección: vida al aire libre; nada de medicamentos ni vacunas; alimentación natural obtenida básicamente del terreno – lombrices, insectos, semillas, etc.- y complementada con maíz, pan duro y sobras. Este anciano tenía claros algunos conceptos morfológicos; seleccionaba huevos grandes y blancos de madres típicas y buenas ponedoras, valorando las orejillas blancas, pata gris en las variedades oscuras, buena cresta, un porte elegante, etc. Respecto al color, no daba demasiada importancia: predominaba el negro y decía que eran las más “duras”, seguido del ceniza, alguna mezclada y un par de franciscanas (esto era lo que le quedaba en aquel momento). Estas gallinas eran conservadas con celo y “seleccionadas” como raza “Utrerana” dentro de una humilde iniciativa individual, y sus características morfológicas y productivas encajaban de hecho con los patrones establecidos para la raza; posiblemente menos espectaculares que las modernas “Sureñas”, en las cuales suponemos que el peso de la estética puede ir ganando peso respecto a la rusticidad y productividad propias del tronco primigenio. Nos seduce la idea de perpetuar los valores de selección originarios de esta estirpe, promulgados por el referido D. Joaquín del Castillo y conservados desde una mentalidad pragmática por el antiguo propietario de nuestra finca. Para ello, pediremos orientación a los organismos o entidades oportunas para ayudarnos a conservar y seguir mejorando esta estirpe. Tenemos que mencionar la buena labor llevada a cabo por la directiva de la Asociación Andaluza de Avicultura, creada para la recuperación y divulgación de la raza “ Sureña”, y en especial a su Presidente D. Jose Manuel Ocaña Ortega. Igualmente agradecer a los Señores D. Fernando Orozco Piñan y a D. Amadeu Francesch Vidal sus magníficos libros, que nos han aclarado muchos aspectos de esta raza. |